Es muy lógico que a estas alturas del año hayas recibido ya un montón de peticiones para las vacaciones de Navidad en la empresa. Nos encontramos a principios de diciembre y apenas faltan unos días para cerrar el año.

Así no es extraño que quien más quien menos se acuerde de que ha llegado el momento de hacer planes. Los familiares que vamos a visitar, las comilonas que vamos a organizar, los viajes que vamos a hacer… Sobre todo si no hay nuevas restricciones que nos lo impidan. Las vacaciones de Navidad son un período prácticamente de obligado cumplimiento en nuestro país y en todo el mundo, claro. La gran mayoría se reúne con sus familias porque es tradición y hay ganas, especialmente después de haber visto completamente truncadas nuestras relaciones sociales por la pandemia.

Estos añorados encuentros se traducen en la necesidad de contar con días libres. Y luego están los niños. La mayor parte de familias querrán disfrutar estos días de sus pequeños y, por supuesto, tener tiempo para organizarse y hacer compras. ¿Quién librará el 24 de diciembre? ¿Estará alguien dispuesto a sacrificar la tarde del 31? ¿Quién se merece más disfrutar del día libre el 5 de enero?

Es lógico que estas decisiones previas, que suelen tomarse ahora, generen ciertas tensiones y roces entre los equipos. A continuación, te damos algunas claves para organizar las vacaciones de Navidad de este año (y los siguientes) sin tener que lamentar ningún naufragio de por medio. Ya lo verás.

Cómo organizar las vacaciones de Navidad y no naufragar en el intento

Anticiparse (un poco más) a las vacaciones de Navidad

Septiembre es un mes de aterrizajes y arranques, de modo que hay que ser prudentes y esperar un poco. Octubre, sin embargo y aunque te parezca un tanto exagerado, puede ser un buen mes para anticiparse un poco más a las vacaciones de Navidad. No se trata de que vayamos a cerrar los días de vacaciones cada empleado tres meses antes de que se produzcan, pero sí que sería interesante fomentar el acuerdo entre los equipos desde entonces. Habernos anticipado nos ayudará a tomar las decisiones acertadas y a asegurarnos de que no hay imprevistos.

Enciende las luces: sé claro con tu gente

Las vacaciones de Navidad son muy importantes para la conciliación familiar, de modo que hay que saber ponerse en el lugar de las personas que trabajan con nosotros. Antes de poner en marcha la estrategia de la empresa o de comunicar las decisiones tomadas, hay que hacerse algunas preguntas:

¿De verdad es imposible parar en los días más señalados pero no festivos?

Los días 24, 31 y 5 no son días marcados en rojo en el calendario, pero son jornadas de preparativos, compras y viajes a los que muchas personas no pueden renunciar. Estudiar la posibilidad de ofrecer estos días libres a todos los empleados y compensarlos con otras jornadas puede ser un gran acierto por parte de la empresa, además de una estupenda estrategia para mejorar vuestro employer branding.

¿Cae o no cae el volumen de actividad en la empresa durante la Navidad?

Para muchas empresas, en Navidad se producen picos máximos de actividad. ¿Imaginas una empresa dedicada a la venta de juguetes en la que todo el mundo quisiera irse de vacaciones durante estos días? Salvo casos excepcionales, en muchas empresas la actividad cae en picado. Por tanto, es importante estudiar el volumen de actividad teniendo en cuenta el histórico de la organización. Si se puede parar, se puede parar.

¿Hay algún puesto que no pueda dejarse sin cubrir durante las vacaciones de Navidad?

Es muy lógico que pase. En este caso, lo más importante es tenerlo en cuenta desde el principio y las personas que formen parte del equipo serán perfectamente conocedoras de esta circunstancia. Hay que tratar de ser justos y realizar las compensaciones precisas, para que no sean siempre los mismos los que cubren su puesto de trabajo en fechas señaladas.

Escucha y fomenta la empatía durante todo el año

De poco o nada sirve procurar que los miembros de un equipo se entiendan entre ellos para organizar las vacaciones de Navidad si durante el resto del año no se han desarrollado buenos hábitos como la cooperación o la empatía.

Desde el departamento de Recursos Humanos no podemos esperar que la conjunción se produzca por arte de magia. Durante todo el tiempo, debemos permanecer atentos al bienestar de las personas que trabajan con nosotros, a su rendimiento y productividad, así como a las ausencias que se produzcan y puedan darnos pistas sobre posibles anomalías. Si somos capaces de detectarlas, quizá estemos a tiempo de deshacer nudos antes de que se compliquen.

Hay que recordar que las vacaciones de Navidad no son un hecho aislado. Vendrán más vacaciones, como las de Semana Santa o verano, tres veces al año, y habrá puentes, picos de trabajo, bajas y enfermedades a los que el equipo tendrá que responder unido y cohesionado. ¿Seremos capaces de hacerlo?

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