En este país, parece que cuando llega agosto todo el mundo se comporta como si no hubiera un mañana.
 
A mediados de julio ya empieza a notarse un cierto nerviosismo y cuando tratamos de contratar un servicio del tipo que sea, la pregunta más habitual suele ser esta: "¿este servicio lo quiere para septiembre verdad?" y en el caso de decir que “no” (ya que se trata de un tema urgente), entonces salen las clásicas excusas pre-vacacionales:
 
Durante este periodo los proveedores ya no sirven.
Los empleados ya han empezado vacaciones y estamos con menos personal.
Los instaladores van muy cargados de trabajo para dejarlo todo cerrado antes de vacaciones.
Durante el verano aprovechamos para hacer inventario.
 
En estos casos, la resignación aparece y uno acaba por aceptar a esperar hasta septiembre para contratar el servicio solicitado. En este momento, en ocasiones también suele aparecer otra lista, esta vez la de las excusas post-vacacionales:
 
El almacén no abre hasta la segunda semana.
El empleado que tiene que prestar el servicio se incorpora a mediados de septiembre.
Los primeros días de septiembre las cosas van más lentas (normalmente por falta de rutina).
 
La conclusión: el servicio que necesitabas a mediados de julio no te lo prestarán hasta mediados de septiembre. 
 
Afortunadamente, en los últimos años han aparecido empresas que aprovechan esta circunstancia y basan su propaganda precisamente en el eslogan “Estamos abiertos por vacaciones”.  Seguro que les va muy bien. 
 
Eva Anfruns es socia de Eva Anfruns y miembro de ByS (Asociación empresas de Búsqueda y Selección).
 

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