¿Qué fue primero, tu empresa o tu vida? ¿Eres un adicto al trabajo y un emprendedor de cuna? Si tus semanas laborales tienen siete días y palabras como “vacaciones” o incluso “domingos” ya no tienen cabida en tu vida, quizá deberías planteártelo seriamente.
 
Puede que tu empresa consiga unos resultados estupendos, pero que tú y tu salud terminéis pagando las consecuencias. Hoy queremos poner a tu disposición algunas estrategias básicas para aprender a desconectar. ¿Serás lo suficientemente osado como para ponerlas en práctica? 
 

3 técnicas para desconectar del trabajo

Expresa tus emociones

Llegas a casa agobiado del trabajo e inquieto por todo aquello que no has podido resolver y lo primero que haces es vaciar tu frustración en plena cena familiar. Alto ahí. Elige el momento idóneo: que no sea nada más llegar a casa, mientras acuestas a tus hijos o justo en ese momento en el que tu pareja ha decidido sentarse a descansar y relajarse. Elige bien la persona y el momento para compartir tus emociones. Si lo pactáis primero, tendréis la oportunidad de expresaros con más acierto y libertad y seguramente no sea necesario lamentar daños colaterales.

Frena y toma distancia

A veces no queda más remedio que frenar. Tu hijo se ha puesto enfermo o tú mismo (por muy emprendedor que seas) te has visto obligado a guardar cama. Puede que de buenas a primeras estés preocupado y enfadado por el contratiempo, pero poco a poco te darás cuenta de que frenar en seco no es tan catastrófico. Tomar distancia nos ayuda a apreciar aquellas cosas a las que no prestamos importancia en el día a día, como por ejemplo, relacionarnos sin prisas con nuestros hijos, observar el hermoso paisaje que hay detrás de la ventana o descubrir, sencillamente, que después de nuestro negocio hay vida. Y mucha. 

Planifica tu tiempo libre

Es un clásico, pero aquellos que siempre andan ocupados en sacar adelante su empresa suelen desplanificarlo todo. Sí, a veces se proponen quedar con sus amigos para tomar un café o hacer una excursión en familia, pero terminan cancelándolo porque siempre hay algo más importante que resolver. Nuestra recomendación pasa por planificar y planificar. Lleva al día una agenda y gestiona tu tiempo libre, pero hazlo de verdad: esto pasa por no saltarse jamás la clase de pilates, aunque si no vas, que no sea para quedarte a redactar informes, sino para sustituirlo por otra actividad que te ayude a desconectar de verdad. ¿Lo harás?

 
Y tú, ¿qué rituales llevas a cabo para desconectar del trabajo? Puedes compartir tus trucos infalibles en los comentarios.

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