Nunca me ha gustado que otros administren mis ingresos, y menos ahora viendo el nivel de malversación al que ha llegado La Administración de nuestro país. Está claro que todos debemos cumplir con nuestras obligaciones fiscales, pero no veo tan claro que nos obliguen a pagar por un determinado modelo de sanidad o que nos retengan parte de nuestra nómina  para sufragar un modelo de prestación laboral que considero muy paternalista. 
 
En general preferiría que tuviéramos libertad para elegir cómo gestionar todos nuestros ingresos y no estar obligados a poner parte de ellos en manos de personas que supuestamente deberían velar por nuestro futuro, pero que no parecen muy dignos de confianza.
 
Con el modelo laboral actual, cuando nos quedamos sin empleo recibimos (si corresponde) una indemnización por parte de la empresa (de hasta 45 días por año trabajado) y otra (de hasta 2 años) por parte del estado, que previamente nos ha retenido dinero de nuestra nómina para devolvérnoslo ahora como prestación por desempleo. 
 
Yo propondría un cambio de modelo en el que los empleados decidiéramos cómo gestionar nuestros ingresos y lo compararía con la relación que se establece entre cliente y proveedor. 
 
En una relación cliente – proveedor nos parece lo más normal del mundo que cuando el cliente ya no quiere seguir colaborando con un proveedor no le pague ninguna indemnización y, en cambio, en una relación empleador – empleado, cuando el empleador decide prescindir de los servicios de un empleado ha de pagarle una indemnización cuando además el estado también lo hace. 
 
Me parece una incongruencia y aunque ciertamente en ciertos casos es necesario como elemento de protección social y para no dejar desamparados a ciertos colectivos, en general, sería más razonable que se tratara a los empleados como adultos responsables capaces de gestionar su propio dinero y de decidir cómo invertirlo (formación, ahorro, salud, etc.). 
 
Considero que esta actitud tan paternalista de la Administración provoca dependencia y no fomenta la cultura del esfuerzo. Si supiéramos  que cuando se nos acaba el contrato o no nos  lo renuevan también se nos acaban los ingresos, gestionaríamos nuestro dinero y nuestra trayectoria laboral de forma distinta. Aplicaríamos la mentalidad de los trabajadores autónomos que saben que cada día tienen que “pelear” para tener trabajo y que el día que pierden un cliente no los van a indemnizar.
 
Creo que es mucho más importante fomentar la autoexigencia, la autogestión y la autonomía que seguir apoyando un modelo paternalista.
 
Eva Anfruns es socia de Eva Anfruns y miembro de ByS (Asociación empresas de Búsqueda y Selección).
 

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