Parece mentira, pero los cuentos infantiles tienen muchas más similitudes con la realidad de lo que podamos imaginar. Durante los procesos de selección, por ejemplo, algunas entrevistas nos recuerdan bastante al cuento de Pinocho. ¿Nunca te ha pasado?

Si, como reclutador, algunos candidatos pueden ocultar la verdad (haciéndote sentir como Gepetto), hay una serie de técnicas y procesos que puedes realizar para terminar de cerciorarte de que su nariz no agujereará las paredes de la oficina y sus mentiras no te costarán un inminente despido incómodo:

Entre la espada y la pared

La forma más evidente de desenmascarar a un candidato que miente sobre sus habilidades es mediante un test in situ (si el puesto al que opta permite este formato). De esta forma, saldrás de dudas y podrás comprobar de una forma verídica su talento. ¡Pero tranquilo! Si no cuentas con esta posibilidad, todavía quedan algunas otras vías que seguir para llegar al mismo destino: la verdad.

¿Tienes dudas sobre puntos concretos de su currículo? Analízalo bien y piensa qué falta. ¿Hay detalles básicos sobre su educación poco especificados?, ¿no concreta las fechas de sus antiguas experiencias laborales? Pregunta, pregunta y vuelve a preguntar. A esto se le llama la Técnica Colombo: se trata de un interrogatorio sutil donde hacemos sentir al candidato lo más cómodo posible y, huyendo de preguntas acusatorias, tratamos de hablar sobre el mismo tema preguntando de diferentes formas. Si se trata de una mentira, lo más probable es que baje la guardia y su historia acabe presentando incongruencias.

Como última comprobación, no olvides que puedes echar mano de referencias: ponte en contacto con la universidad en la que se graduó, con las antiguas empresas en las que formó parte de la plantilla de trabajadores, etc.

Las bondades del lenguaje corporal

Como sabes, el lenguaje corporal puede decir mucho más que el verbal y, sobre todo, lo dice de manera inconsciente. Por eso, si quieres cerciorarte de que tu candidato no miente, puedes empezar por descifrar hacia qué lado dirige la mirada cuando recuerda. Para esto puedes empezar con una pregunta sencilla como, por ejemplo, cómo ha sido su trayecto hasta el lugar de la entrevista. Cuando imagine (o mienta), sin embargo, dirigirá la mirada hacia el lado contrario.

Puedes tener en cuenta, además, otros indicadores como que se toque la nariz, evite el contacto visual o se ponga excesivamente nervioso ante alguna pregunta en particular. Todos indican falta de honestidad. También la ausencia de arrugas en los ojos al sonreír, significa que esa sonrisa es falsa. ¡Y atención a brazos y manos! Cuando una persona cruza los brazos, generalmente demuestra falta de predisposición y se cierra ante las palabras del otro. Por el contrario, si extiende las palmas de las manos es una señal de honestidad y confianza. Además, si la persona gesticula excesivamente con las manos, puede ser símbolo de agresividad y descontrol, pero si lo hace de una forma moderada, será símbolo de espontaneidad.

Ahora que ya tienes las herramientas para combatir a los posibles candidatos embusteros, toca madera (puedes aprovechar esas narices de Pinocho) y entra aquí para encontrar a tu candidato ideal:

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