Para alcanzar objetivos y metas comunes hay que trabajar en equipo y hacerlo motivados. Si lideras un equipo tienes la responsabilidad de LIDERARLO en mayúsculas y cumplir con diferentes hábitos a diario para que todo funcione sobre ruedas. Hoy queremos proponerte 7 técnicas de motivación laboral de aplicación diaria para mentener la ilusión en tu equipo y conseguir vuestros objetivos con más optimismo. ¿Serás capaz de hacerlo? 
 
1. Escucha. No basta con que escuches una vez a la semana o al mes. Tienes que escuchar a diario. El día a día nos empuja a ir demasiado rápido y muchas veces no prestamos atención a las necesidades de nuestro equipo. Escucha a todos los miembros todos los días y hazlo atentamente. Tienen que saber que estás atento a todo lo que ocurre y que estás dispuesto a trabajar codo con codo. 
 
2. Predica con el ejemplo. Si escuchas atentamente, sabrás cuáles son las necesidades del equipo y podrás predicar con el ejemplo. Si desapareces dos horas de la oficina para ir a desayunar o sales dos horas antes para jugar a pádel dejarás de liderar con el ejemplo y no podrás pedirle a tu equipo lo que tú no eres capaz de hacer. 
 
3. Da las gracias. Es un hábito fundamental. Se lo enseñamos a los niños y a veces se nos olvida que dar las gracias a diario alimenta la autoestima de los demás, pero también la nuestra. Con estos pequeños gestos diarios te quitarás la antigua coraza de jefe antipático (si es que la tenías) y empezarás a generar positividad de inmediato.
 
4. Sé humilde. Ser líder de equipo no es equivalente de saberlo todo. Es cierto que tienes unas responsabilidades, pero también es verdad que estás rodeado de personas con muchas habilidades y aptitudes. Puede, además, que muchas veces no tengas la respuesta a todo y lógicamente, te equivoques. Reconoce tus errores y baja de la cima: tu equipo lo valorará. 
 
5. Forja nuevos líderes. Además de intentar acercarte a todos los miembros de tu equipo, tendrás que intentar detectar nuevos talentos con madera de líder que puedan seguir avanzando con los distintos proyectos y a los que puedas delegar algunas de tus tareas. Observa y prepáralos con nuevos retos diarios para conseguir tu objetivo. 
 
6. Pregunta. ¿Lo sabes todo sobre lo que ocurre a diario con los diferentes proyectos que tenéis entre manos? ¿Sabes si existe algún tipo de problemática? Si no preguntas a menudo, no sabrás nada. No esperes a que te lo cuenten y pregunta a menudo cuál es el estado de las cosas. Para ello puedes organizar reuniones periódicas o simplemente acercarte a ellos para decirles: ¿Va todo bien?, ¿cómo avanzas con eso? ¿necesitas ayuda?… 
 
7. Sé flexible. Y por último, no podemos dejar de apelar a otra gran virtud: la flexibilidad. Ser flexible no significa dejar salir diez minutos antes a alguien porque tiene que llevar a su hijo al médico. Ser flexible es conocer las necesidades de los miembros de tu equipo, estar al tanto de sus circunstancias personales y conocer bien los caracteres y los puntos fuertes y débiles de cada uno de ellos. De este modo, podrás ser verdaderamente flexible y actuar con toda la coherencia posible. 
 
¿Cuáles son tus trucos para mantener motivado a tu equipo? ¿Puedes añadir algún punto que para ti sea imprescindible? ¡Puedes hacerlo en los comentarios!
 
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