Es cierto que desde el punto de vista científico, la aromaterapia no es considerada como parte de la medicina convencional. Sin embargo, sus beneficios están más que probados a través de lo que se denominan medicinas alternativas. El término “aromaterapia” fue acuñado por primera vez por el químico francés René-Maurice Gattefosé (1935), pero los aceites esenciales de las plantas se han usado durante siglos para elaborar cosméticos, perfumes y medicinas. 
 
Los expertos en marketing olfativo aseguran que la aromaterapia es una técnica muy útil para cambiar el estado de ánimo y la actitud de las personas. No en vano, explota uno de los sentidos más primitivos que posee el hombre: el olfato, capaz de conectarnos con nuestras emociones más profundas. 
 
Aromaterapia y trabajo: ¿es posible crear un buen ambiente en la oficina?
 
Lo hacemos en casa usando velas y aceites esenciales, así que… ¿por qué no podemos probarlo en la oficina? El potencial que los aromas tienen sobre las personas es asombroso, así que en nuestros lugares de trabajo debemos usar aceites esenciales que puedan causar un mismo efecto sobre todas las personas. 
 
Las pequeñas moléculas de aceite esencial que se encuentren en el aire llegarán a los pulmones y aquí se producirá el intercambio de gases, para pasar después al sistema circulatorio. 
 
Para usar la aromaterapia en el trabajo conviene fijar un objetivo. Es decir, tener muy claro el ambiente o los ambientes en los que se va usará esta técnica para determinar qué tipo de aceite esencial y procedimiento son adecuados. Lo más apropiado es usar difusores de aceites: son mucho más prácticos que las velas aromáticas y no entrañan riesgos. Están totalmente desaconsejados los aerosoles o aromas artificiales, ya que no son capaces de generar los mismos efectos.
 
¿Qué aceites esenciales son más adecuados? 
 
Si ya habéis decidido incorporar la aromaterapia a vuestro puesto de trabajo, lo único que tenéis que hacer ahora es elegir el tipo de aceite esencial que vais a usar, dependiendo del lugar y del propósito que tengáis. A continuación os ofrecemos algunas ideas. 
 
Tranquilidad y receptividad. Para contrarrestar un ambiente en el que se vive mucha tensión y estrés están indicados el aceite de lavanda y de mandarina.  Contribuirán a la relajación y a potenciar todavía más la serenidad. 
 
Bienvenidas sean las ideas. Si lo que buscáis es inspiración, tenéis que fijaros en esencias de cedro u otras maderas. Os ayudarán a concretar las ideas volátiles. 
 
Mejorar el trabajo en equipo. ¿Sabías que los aceites esenciales también se pueden usar mezclados? Para mejorar la relación y las sinergias entre los distintos miembros del equipo, podéis usar una combinación entre lavanda, mandarina y geranio o neroli, lavanda y romero.
 
¿Estáis pensando en aplicar la aromaterapia en vuestra oficina? ¡Nos encantará conocer vuestras experiencias en los comentarios!
 

 

 

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