En los últimos años se ha hablado muchísimo sobre las ventajas del trabajo en equipo. La mayoría de expertos coinciden en que formar equipos es beneficioso para ser más productivos, dar con ideas brillantes o incluso reforzar nuestra autoestima. La lista de ventajas es enorme, pero… ¿qué hacemos con aquellos empleados que no trabajan bien en equipo? ¿Y si trabajar en solitario tuviera ventajas?  Aquí tienes cinco razones por las que te vendrá bien que algunos de tus empleados sepan trabajar solos.

 

1. Adiós a las distracciones. Cuando estamos solos, somos más reflexivos. Son muchos los profesionales que luchan contra una gran variedad de distracciones diarias (teléfonos móviles, redes sociales, mensajería, noticias…). El trabajo en equipo puede ser muy ventajoso, pero a veces, las reuniones no son tan productivas como esperamos y no hacen más que añadir caos y distracción a nuestro día a día. En solitario, algunos empleados son capaces de tomar decisiones de una manera más acertada y determinada.

 

2. Más creatividad. Contrariando la creencia popular, Susan Cain, autora del famoso libro Quiet, explicaba en la revista Scientific American que la soledad es un elemento crucial – y absolutamente subestimado – para la creatividad. Parece que las personas nos sentimos más cohibidas cuando estamos en grupo, de modo que las famosas lluvias de ideas podrían ser menos efectivas: tenemos miedo a que nuestras propuestas más originales puedan ser rechazadas. Estar solos proporciona a las personas tiempo y espacio para explorar nuevas posibilidades con absoluta libertad.

 

3. Se trabaja más. Existen diferentes estudios que demuestran que en equipo, los individuos tienden a ser menos trabajadores. En psicología, este fenómeno ha sido bautizado como holgazanería social, puesto que se ha comprobado que cuando los humanos se unen en grupo se esfuerzan menos para alcanzar una meta. Esto ya quedó explicado en un experimento que se realizó en 1913, en el que el ingeniero agrícola Maximilien Ringelmann comprobó que los individuos que tiraban solos de una cuerda ponían más empeño que los que lo hacían en grupo.

 

4. Ya está bien de perder el tiempo. Reuniones, charlas, encuentros interminables… Muchas veces, los proyectos en los que se trabaja en grupo se convierten en una auténtica odisea. Se discute acerca del proyecto, pero luego se abordan otros temas que no tienen nada que ver con el asunto o simplemente, se dan pasos atrás en cuestiones que en principio ya habían quedado resueltas. Si los miembros de un equipo son incapaces de avanzar a paso firme y ligero, quizá debamos plantearnos otras opciones más productivas… Trabajar más en solitario puede ser una buena opción.

 

5. En una palabra: libertad. Cuando se trabaja en equipo es inevitable: siempre hay alguien que tiende a liderar el proyecto. Esto hace (aunque no siempre) que puedan existir presiones sobre otros miembros del equipo, de modo que tomar decisiones o levantar el dedo para dar una opinión discordante puede no ser factible. Trabajar individualmente nos hace más autónomos, libres y por tanto, felices.

 

Y tú, ¿qué opinas del trabajo en equipo? ¿Es este un sistema de trabajo habitual en tu empresa? 

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