La flexibilidad laboral ha sido durante muchos años nuestro gran Talón de Aquiles. Durante el confinamiento notamos más que nunca que nos hacía falta y ahora son muchas las empresas que se han puesto manos a la obra para hacer de la flexibilidad una de sus banderas. Es evidente que con más flexibilidad laboral, las personas trabajan más a gusto y se pueden alcanzar metas tan interesantes como mejorar la estrategia de employer branding, aumentando el sentimiento de pertenencia, la felicidad y la implicación de los empleados/as.

Sin embargo, cuando hablamos de flexibilidad laboral, ¿en qué lo concretamos? Lo cierto es que no basta en permitir a un empleado/a que salga un poco antes para que pueda llevar a su hijo/a al médico. De un tiempo a esta parte, y especialmente en los dos últimos años, las cosas han cambiado. Y tanto personas como empresas tenemos unas necesidades distintas, que conviene escuchar y atender.

 

flexibilidad laboral

 

¿Es la flexibilidad laboral la solución en los tiempos que corren?

Son muchas las personas que tienen una acuciante sensación de falta de tiempo. Con la implantación masiva y urgente del teletrabajo nos dimos cuenta de lo difícil que es compaginar la vida personal, familiar y laboral y hacerlo, además, desde un único espacio. Esto se tradujo de manera rápida y directa en la nueva ley del teletrabajo, que llegó para regular una situación que necesitaba lindes. Ahora la mayor parte de empresas transitan por un modelo híbrido, en el que la flexibilidad laboral no es un capricho, sino una prioridad urgente.

También en el Estatuto de Trabajadores se contemplan medidas que apuestan por la flexibilidad laboral en todos los ámbitos y facetas. Estamos pensando, por ejemplo, en la desconexión digital o en los nuevos permisos retribuidos por nacimiento o lactancia.

 

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¿Qué iniciativas pueden contribuir a la flexibilidad laboral en las empresas?

Todas estas intenciones y propósitos deben traducirse, de manera necesaria, en iniciativas prácticas, que salgan adelante para resolver la falta de tiempo de los trabajadores/as y aupar la flexibilidad laboral en las empresas.

Apoyar el teletrabajo

Estableciendo un plan de teletrabajo sólido y pensado, que esté alineado con la legislación vigente, pero que responda de verdad a las necesidades y realidades de la empresa. El tránsito puede hacerse a través de un modelo híbrido, que es una opción estupenda para seguir ofreciendo flexibilidad, sin perder en ningún caso el vínculo y la conexión con el lugar de trabajo y las personas que forman parte del mismo.

Negarnos en rotundo al teletrabajo no es la opción más sensata, pues los tiempos han cambiado y nuestras necesidades, también. Lo ideal, en este caso, eso sí, es ofrecer una propuesta coherente, que recoja buena parte de sensibilidades y tenga como objetivo flexibilizar las jornadas sin perder de vista la productividad y los objetivos a alcanzar.

Ofrecer horarios flexibles

La flexibilidad horaria es un punto muy importante, porque marca la diferencia entre el bienestar y todo lo contrario. Imagina un caso (y como este, miles) de un trabajador/a que no puede llevar su hijo/a al colegio porque tiene que fichar necesariamente a las nueve en punto de la mañana. Para conseguirlo, seguramente tenga que hacer que su hijo/a se levante mucho más temprano de lo que debería, realizar traslados a casa de los abuelos/as o pedirle a alguien que le ayude todos los días a cambio (o no) de una retribución económica.

Flexibilizar pasa, sencillamente, por reajustar un poco esos horarios establecidos para que esa persona pueda, con tranquilidad, hacer aquello que debe hacer de manera obligada todos los días, sin que la empresa sea la causante de más agobios. La diferencia puede parecer sutil, pero es más que notable para el que lo vive en primera persona.

Apostar por la digitalización

¿Digitalización y flexibilidad laboral? ¿Qué tienen que ver? Pues mucho. La digitalización nos ha permitido avanzar a pasos de gigante en los últimos tiempos y sigue siendo una aliada estupenda para conseguir el grado de flexibilidad que buscamos. Encontrar tecnologías más colaborativas, sistemas para gestionar el tiempo (fichaje, horarios, vacaciones) y herramientas que permitan a los empleados/as trabajar desde casa es clave, porque hace cómodo y práctico el día a día de todas las personas: de las que están en la oficina y de las que no.

Facilitar el tiempo de trabajo

La flexibilidad laboral ofrece muchísimas ventajas a empresas y trabajadores/as si nos permite seguir alcanzando los niveles de productividad deseados. Es decir, de nada sirve hacer jornadas más flexibles si al final no llegamos a los objetivos marcados o perdemos tiempo de trabajo innecesariamente. Para que esto suceda, los responsables más inmediatos tienen que facilitar el tiempo de trabajo y la concentración de la gente. ¡Y no llenar las jornadas de reuniones para todo! Lo único que lograremos con ello es echarle la culpa a los proyectos de flexibilidad, sin darnos cuenta que lo que estamos haciendo es consumir tiempo a la ligera. Sea cual sea el lugar desde el que estemos trabajando.

Desarrollar la escucha activa

Los empleados/as no necesitan medidas efectistas para conseguir la flexibilidad laboral que desean. Necesitan medidas útiles y ajustadas a sus realidades, que pueden ser muy variadas y cambiar con el tiempo. Por tanto, uno de los esfuerzos adicionales que debemos hacer es desarrollar el hábito de la escucha activa. Solo de este modo conoceremos el contexto personal de cada uno de nuestros colaboradores/as, podremos estudiar qué medidas para la flexibilidad laboral son mejores y elevarlas a los responsables que correspondan. Si las situaciones cambian y estamos al tanto, será mucho más fácil adaptarnos entre todos/as.

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