Debemos concebir de nuevo la empresa y el profesional del futuro. Empezar de cero y resetear si es necesario. El poder disruptor de la tecnología ha transformado los puestos de trabajo, las organizaciones y la economía, por lo que permanecer estáticos es sinónimo de alerta y de potencial fracaso. Desplegar en las corporaciones una “cultura del reaprendizaje” aumentará el conocimiento, la competencia y el rendimiento. La formación, dada la rapidez con la que se digitaliza la sociedad, es una inversión necesaria y de retorno inmediato en las empresas, ya no es una apuesta a medio-largo plazo.

Las compañías innovadoras se han tomado la formación muy en serio porque saben que es la única manera de gestionar adecuadamente el talento, de atraer a los mejores y de mantener bien altos los niveles de capacitación y competencia de las organizaciones. Y todo esto responde a la necesidad de supervivencia y transformación de las empresas en un entorno VUCA (siglas de Volatility, Uncertatinty, Complexity y Ambiguity) como el que vivimos.

formación de equipos

Afortunadamente para todos, la aplicación de la tecnología en la educación para crear nuevas metodologías y programas digitales está transformando la educación de posgrado y favoreciendo que los profesionales de hoy puedan renovar sus habilidades y afrontar el futuro con garantías.

A continuación, detallo en cinco puntos cuáles son los principales beneficios de la educación digital y por qué las empresas deben invertir e impulsar la formación de sus equipos y hacerlo en instituciones de reconocido prestigio:

1. Porque nunca dejaremos de aprender. Si la tecnología avanza y modifica los puestos de trabajo, los profesionales no pueden quedarse parados y ver cómo son absorbidos por las arenas movedizas de la 4ª Revolución Industrial. Obtener un título universitario y un máster ya no sirve para garantizar la empleabilidad ad aeternum. Los profesionales deberán adquirir nuevas competencias y reentrenarse con mucha frecuencia, en intervalos de tiempo cada vez más cortos. El lifelong learning es a la vez el mejor escudo contra el desempleo y la mejor arma para la innovación empresarial.

2. Porque podremos compaginar nuestra vida profesional con la ampliación o renovación de conocimientos. La educación de posgrado ya ha dejado de estar circunscrita a un espacio físico. Gracias a la tecnología, es posible diseñar metodologías hipercustomizadas, con elevados índices de satisfacción por parte de los participantes y adaptadas a su día a día. Sin horarios y sin la limitación de las aulas, la libertad para aprender nuevas habilidades es plena. No es necesario interrumpir el desarrollo profesional para formarse.

3. Porque podremos acceder a las mejores universidades del mundo. No importa nuestro lugar de residencia ni cuál sea nuestra lengua materna) y establecer una red de contactos internacional y con una rentabilidad en términos de coste-empleabilidad muy eficiente. Internet nos ha abierto las puertas al conocimiento. Nunca antes en nuestra historia el ser humano ha tenido tanta información disponible al alcance de su mano. A día de hoy, cualquier profesional puede formarse con instituciones tan prestigiosas como MIT o la Universidad de Chicago. Y, además, pueden hacerlo en español, de modo que el idioma ha dejado de ser una barrera.

4. Porque podemos aplicar lo aprendido rápidamente. Los programas educativos digitales de calidad tienen una peculiaridad muy positiva para profesionales y empresas: al contar con un temario que se actualiza constantemente y que responde a las demandas más acuciantes del mercado laboral, las herramientas empleadas y los conocimientos adquiridos se pueden aplicar al día siguiente en el puesto de trabajo de cada uno.

5. Porque los profesionales sénior tienen mucho que aportar. La edad media de los trabajadores españoles es de 43 años. Todos estos profesionales, con una gran experiencia a sus espaldas, han sido formados para desempeñar su labor en la 3ª Revolución Industrial. La preparación que recibieron no es suficiente para afrontar los desafíos de la economía digital. No podemos permitir que se queden fuera del mercado laboral. Hay que formarlos en nuevas competencias, reentrenar sus habilidades y hacerlas compatibles con sus actuales puestos de trabajo.

Como dijo el padre de la teoría de la evolución, Charles Darwin, “las especies que sobreviven no son las más fuertes, rápidas o inteligentes, sino aquellas que mejor se adaptan al cambio”. En las empresas, adaptarse a la velocidad a la que avanza la tecnología es un hecho absolutamente necesario para mejorar procesos y obtener ventajas competitivas. Tenemos que adaptarnos y formarnos a nosotros mismos y a nuestros empleados continuamente. Este es el gran reto que tenemos por delante.

Pablo Rivas es CEO y fundador de Global Alumni, la primera EdTech euroamericana dedicada a transformar digitalmente las mejores universidades del mundo, y autor de Aprender a desaprender: Transformando la Educación Superior (Editorial LID).

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