Cuando hablamos de profesiones emergentes, la mayoría de veces pensamos en tecnología. Y es cierto que las profesiones STEM, vinculadas a ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, son aquellas que el mercado demanda con más urgencia. Aún así, las empresas del sector saben que faltan profesionales formados, sobre todo mujeres, que siguen siendo minoría en cualquier sector vinculado a las tecnologías, tradicionalmente masculinizado.

Sea como sea, está claro que el auge de las nuevas tecnologías está estrechamente vinculado al cambio continuo de prioridades y necesidades de nuestra sociedad. Y viceversa. Esto afecta de manera muy directa al desarrollo y devenir de las empresas. Se necesitan profesionales STEM formados y especialistas, pero se exige con más razón todavía, profesionales que sepan adaptarse al cambio, descubrir nuevos campos y perfeccionar sus habilidades.

Por si esto fuera poco, la pandemia ha significado para todos nosotros un movimiento de tierra sin precedentes. Ha acelerado la transformación digital y nos ha obligado – aunque haya sido a trompicones – a adaptarnos como fuera. A la hora de contratar a un profesional STEM, las empresas se preguntan si es posible encontrar a los mejores. Y nosotros respondemos que hay algunas habilidades, más allá de la formación técnica, que deben mirarse con lupa. Estas pueden marcar la diferencia entre una selección fallida o una incorporación sencillamente perfecta.

¿Es fácil encontrar a un candidato que destaque en profesiones STEM?

La respuesta es no. Pero, ¿es que alguien tiene la fórmula mágica para contratar al mejor de los mejores en cualquier ámbito? En efecto, los equipos de Recursos Humanos no tienen una bola de cristal, pero sí pueden fijarse en algunas características que trascienden más allá de un buen currículum. Un perfil idóneo para ocupar una vacante vinculada con la ciencia, la tecnología, la ingeniería o las matemáticas ha de tener una formación específica. Hasta aquí no hay dudas que valgan.

Hoy existen infinidad de carreras universitarias y ciclos formativos que pueden dotar a nuestros profesionales de hoy y de mañana de todos aquellos conocimientos que necesitan para desempeñar una labor técnica. Pero hay algo más allá del conocimientos técnico. Hablamos de las soft skills o habilidades blandas, que también son imprescindibles en el mundo STEM y en nuestras empresas.

Tener o no tener estas habilidades puede marcar la diferencia entre el éxito o el fracaso de un proyecto. Entre la consolidación de un equipo de trabajo y, por supuesto, entre la capacidad de una empresa por mantenerse, evolucionar y alcanzar la cima o todo lo contrario. Uno de los mayores retos a los que se enfrentan los sistemas educativos es el de educar en soft skills.

Pero, ¿qué habilidades debe tener un candidato STEM para destacar por encima de otro? ¿Podemos hacer algo para fomentarlas desde ya con nuestro equipo?

Habilidades transversales en STEM: el aporte de valor

Buscamos candidatos que tengan infinitas competencias en ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería, pero… ¿esto es todo lo que buscamos? Profesiones como la de data scientist o expertos en machine learning serán de ahora en adelante más necesarios que nunca, muy a pesar de que más de un 60 % del trabajo que antes realizábamos a mano ahora vayan a hacerlo las máquinas.

El equilibrio entre habilidades transversales y STEM es más necesario que nunca, porque las organizaciones siguen necesitando un aporte de valor. Esto tiene que ver con cómo son las personas que trabajan en nuestras empresas, de qué manera son capaces de interactuar entre ellas y con el mundo y, por supuesto, de qué manera se presentan ante nuestros clientes. Que la tecnología esté bien implantada es clave, pero que los humanos que la gestionan sigan estando preparados para conectar con los que están al otro lado, también.

Por eso es vital que detectemos en los nuevos profesionales STEM que llegan a nuestra empresa habilidades como las de:

  • Saber trabajar en equipo.
  • Querer aprender más (siempre).
  • Ser flexible ante los contratiempos.
  • Aportar soluciones creativas a los problemas.
  • Adaptarse a los cambios y adversidades.
  • Entrenar la empatía con compañeros y clientes.
  • Aplicar la inteligencia emocional a sus relaciones.

Encontrar candidatos que que equilibren con acierto sus habilidades STEM con las habilidades transversales es un trabajo de precisión, pero debemos ser capaces de detectarlo a través del currículum, fijándonos en sus experiencias, pero sobre todo, leyendo entre líneas acerca de sus habilidades y en la entrevista (por teléfono, a distancia y presencial), ofreciendo al candidato una conversación que le permita explicar detalles sobre su personalidad. Esto nos permitirá ver si este es el profesional que técnicamente necesitamos, pero también encontrar la persona que queremos en nuestra organización para sumar.

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