Los millennials valoran en un trabajo aspectos ligeramente diferentes que la fuerza laboral de hace años. A la hora de elegir un puesto, la retribución económica sigue importando, pero en la balanza entran otras condiciones que van asociadas a la relación entre empresas y calidad de vida. Es lo que conoce bajo el paraguas conceptual de salario emocional.

¿Qué es el salario emocional?

Es el conjunto de compensaciones de un puesto de trabajo que no son de tipo puramente económico. Se crean bajo la premisa de mejorar la calidad de vida de una persona en su día a día laboral. Existen diferentes ejemplos de lo que una organización puede aportar a sus profesionales para darles una experiencia positiva más allá de la remuneración tradicional y contribuir así a su felicidad y motivación.

Los ejemplos más comunes de salario emocional pasan por ofrecer al profesional jornadas laborales con flexibilidad horaria, opción de trabajo en remoto, contar con un espacio de trabajo agradable o fomentar el reconocimiento de los méritos de los profesionales. En definitiva, cualquier acción por parte de la compañía que ayude a retener el talento en la compañía a través de refuerzos positivos.

Los beneficios del salario emocional

El salario emocional contribuye a la felicidad de una persona en su lugar de trabajo. Es importante especialmente entre las generaciones más jóvenes, que buscan motivación en sus trabajos, a corto y medio plazo.

Sentirse valorado y contar con la posibilidad de promocionar dentro de la organización son dos aspectos que influyen en el talento joven a la hora de decidir quedarse en ella. Y este es uno de los grandes retos de las compañías de hoy en día: retener al talento a través del salario motivacional.

La importancia del salario motivacional en el talento joven

Las medidas que mejoran las condiciones laborales y que ayudan a los profesionales a compatibilizar vida personal y de trabajo son generalmente bien recibidas. Pero esto se acentúa si hablamos de millenials y centennials, generaciones de nacidos entre los años 80 y mediados de los 2000.

Son personas nacidas en un contexto en el que la formación universitaria se ha extendido en comparación con generaciones anteriores y que, generalmente, han invertido horas de estudio y de preparación. Ello contribuye a que puedan ver el ámbito laboral de modo ligeramente diferente a cómo lo percibían sus padres y abuelos.

A esto se une la salida de la crisis, que convierte la experiencia de una búsqueda de empleo en una acción más meditada y en la que intervienen más factores que el puramente económico.

Las nuevas generaciones, con sus nuevas inquietudes, están cambiando la forma en la que las compañías se dirigen y tratan a sus profesionales. Se trata de un colectivo que utiliza las nuevas tecnologías como parte de su vida, especialmente en el caso de los centennials. Además, tiende a evaluar profundamente una compañía antes de tomar la decisión de unirse a ella.

La posibilidad de formarse dentro de la empresa o el acceso a comida saludable son dos de las variables que tienen en cuenta estas generaciones. Se unen a ellas los períodos sabáticos, ya que la afición por viajar y vivir experiencias en el extranjero es una característica bastante común en estas últimas generaciones, para las que las barreras geográficas se diluyen.

Conclusión

El salario emocional es la expresión con la que se definen los aspectos remunerativos en el trabajo. Éstos, van más allá del sueldo y están centrados en captar y fidelizar a millennials y centennials.

El talento más joven valora laboralmente algunos aspectos que antes pasaban desapercibidos para las empresas, más centradas en el aspecto económico.

Te aconsejamos que tengas en cuenta sus inquietudes, con el objetivo de poder retener el un talento imprescindible para construir una organización productiva y con un buen ambiente laboral.

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