Podríamos decir que la de contable es una profesión de toda la vida que nunca ha perdido interés. Desde el inicio de sus tiempos y hasta hoy, las empresas necesitan profesionales que se encarguen de gestionar, medir y controlar el estado financiero de sus cuentas.

Un contable es el que se ocupa de llevar los libros contables de la empresa y, por supuesto, de hacerlo teniendo en cuenta la legislación vigente y todos aquellos procesos y trámites que deban cumplirse. En los libros contables tienen que quedar todas las operaciones que afecten a las finanzas de la empresa, esto es, el registro de ingresos y gastos correspondientes a su actividad.

Hasta aquí todo claro. Sabemos que la de contable es una profesión esencial y así lo sigue indicando el Informe InfoJobs-Esade 2020. Dentro de la categoría de Administración de empresas, la de contable es la segunda vacante más demandada, solo por detrás de la de empleado/a de oficina, con un total de 7.750 vacantes y un porcentaje del 13,37 % sobre el total de ofertas publicadas en el portal de empleo.

En España, las personas que se dedican al trabajo de contable suelen formarse a través del grado universitario de Administración de Empresas o de Dirección Financiera y Contabilidad, aunque otra de las vías de acceso es el grado de formación profesional en Administración y Finanzas o Gestión Administrativa. Para poder ejercer como tales, los contables deben saber sobre matemáticas empresariales, inversión, financiación, organización y administración de empresas, análisis contable, comercio exterior, finanzas internacionales, derecho civil, derecho mercantil o auditoría financiera, entre otras materias.

La pandemia ha acelerado de algún modo una transformación digital que ya estaba en marcha y que ha automatizado muchas de las tareas que antes un contable tenía que hacer de forma manual. De este modo, los profesionales de la contabilidad, y por supuesto las empresas, tienen por delante la posibilidad de abordar tareas, proyectos y nuevos retos para los que antes apenas tenían tiempo. Y aunque también son importantes para la gestión diaria de lo básico, las habilidades adquieren aquí una importancia crucial.

Pero, ¿de qué habilidades estamos hablando?, te preguntarás. En realidad nos referimos a las denominadas soft skills o habilidades blandas, que más allá de los conocimientos técnicos, nos permiten configurar un perfil de persona en nuestro equipo. ¿Y cómo sé que estoy contratando a la persona que necesito para mi empresa más allá de que se haya formado como contable? ¿En qué habilidades debo fijarme hoy durante el proceso de selección? Podrían ser muchas, pero hemos seleccionado un total de 10.

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1. Organización

Un contable desorganizado no puede llevar en condiciones la contabilidad de una empresa. Un profesional del departamento de contabilidad trabaja con infinidad de datos, documentos y archivos de distintos clientes. Debe cumplir con los plazos y tener siempre a punto la documentación exigida. La organización es una habilidad esencial para un contable.

2. Comunicación

No son menos relevantes las habilidades comunicativas. Un buen contable tiene que ser capaz de comunicarse correctamente, tanto por escrito como por la vía oral. No en vano, tendrá que explicarse en distintas ocasiones ante clientes y responsables, desarrollando conceptos que pueden ser muy técnicos y llevándolos a un lenguaje perfectamente descifrable.

3. Trabajo en equipo

El departamento de finanzas de una empresa bebe de múltiples fuentes que envían y a las que se transfiere documentación muy variada. Además, las grandes empresas suelen tener equipos contables amplios, en los que se hace todavía más necesaria la interacción. Saber trabajar en equipo es una habilidad imprescindible, no solo para el contable, sino para casi todas las profesiones de hoy.

4. Matemáticas

Sin habilidades numéricas y matemáticas no hay contable que pueda desempeñar su trabajo. Hay personas que parece que nacen con una capacidad nata para realizar cálculos y operaciones, incluso mentalmente. Pero esta es, sin duda alguna, una habilidad que se entrena. Las operaciones, los redondeos y los bailes de cifras se darán a diario. Hay que estar preparado para ello.

5. Análisis

Las habilidades analíticas cada vez se exigen en más profesiones y no es extraño. Convivimos con datos. Generamos miles y miles a diario, de modo que es importantísimo que el buen contable tenga la capacidad de realizar análisis rápidos sobre ganancias, gastos y presupuestos. Escanear la información con ese enfoque sirve a un departamento de contabilidad para una toma más rápida y ágil de decisiones y esto repercute en la eficiencia de la empresa.

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6. Honestidad

La integridad y la honestidad son fundamentales en la vida y en todas las profesiones, pero en la de contable estas habilidades toman un papel todavía más protagonista. Los profesionales de la contabilidad y las finanzas deben contar con la confianza de sus superiores porque se encargan de gestionar la economía ajena y, en definitiva, el pan de muchas personas.

7. Empatía

La empatía es una habilidad que puede abrirnos muchas puertas. El contable debe entrenar esta habilidad porque la necesitará en su relación con el cliente, demostrando interés por el negocio y capacidad para comprender sus problemas. La empatía es la llave que se necesita para construir una relación de confianza, comprensión y respeto.

8. Creatividad

Puede que la de contable se haya visto tradicionalmente con una profesión aburrida y gris. Sin embargo, los continuos contratiempos y reveses que debe afrontar cualquier empresa en los tiempos que corren exige altas dosis de creatividad. ¿Para qué? Esta es imprescindible para la resolución hábil de conflictos, de modo que no hay que pasarla por alto.

9. Tolerancia a presión y toma de decisiones

No solo pasa en esta profesión. La presión, los picos de trabajo y los momentos de crisis son una realidad con la que cualquier profesional debe aprender a convivir. Si además está preparado para trabajar bajo presión y tomar decisiones rápidas y acertadas en las peores situaciones, el perfil de habilidades del contable será sencillamente redondo.

10. Adaptación

La pandemia, la transformación digital… son circunstancias que nos han puesto a todos a prueba. La capacidad para adaptar nuestra manera de trabajar a las adversidades y nuevas oportunidades tecnológicas marcará el éxito o fracaso de nuestra carrera profesional. En los últimos años, la profesión de contable ha experimentado infinidad de cambios, la mayor parte ligados a la integración de nuevas y más poderosas herramientas tecnológicas. Y en la adaptación está, sin duda, una de las grandes claves.

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