Una selección concienzuda de los diferentes tipos de contrato de trabajo que se vayan a formalizar en tu empresa va a influir sobre el clima laboral. Incluso puede llegar a facilitar la implementación de políticas de retribución flexible adaptadas a las necesidades de cada uno de los profesionales de la empresa.

Son diversas las situaciones en las que puedes necesitar prestar atención a los diversos tipos de contrato existentes.

Uno de ellos es, por ejemplo, cuando diseñas las plantillas para adaptar cada puesto al tipo de contrato adecuado. Otro se puede dar durante los procesos de selección de talento o de negociaciones con los sindicatos, que suelen reivindicar cambios o matices en las diferentes modalidades. También pueden utilizarse como parte del sistema de incentivos, para que quienes aporten mejor rendimiento pasen a tener contratos más favorables.

A continuación, analizamos, uno a uno, los distintos tipos de contrato que existen en España y comentamos sus principales diferencias. Para ello, nos basamos en la Guía de Contratos de Trabajo en España 2019, elaborada por el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE).

Es un manual que recoge los cuatro modelos básicos de contrato que existen (indefinido, temporal, para la formación y el aprendizaje y en prácticas). Y ofrece sobre ellos información precisa. También recurriremos, por otro lado, a la legislación básica en esta materia: el Real Decreto Legislativo 2/2015.

El contrato indefinido

En cuanto a la duración, los contratos indefinidos no tienen un límite de tiempo para la prestación del servicio.

Generalmente, son los más deseados por la comodidad y sensación de seguridad que aportan al profesional.

La formalización puede ser verbal o por escrito. Y pueden hacerse efectivos para jornada completa o parcial y para servicios fijos o discontinuos.

Es el más habitual, tanto que en la actualidad existen más de 9 millones de este tipo, ya sean estos de jornada parcial o a jornada completa. En cambio, los temporales apenas superan los 4 millones.

Si se rescinde la relación laboral en estos supuestos, la indemnización prevista es de 20 días por cada año que se haya trabajado. Con la excepción de que se declare improcedente el despido, en cuyo caso el importe ascenderá a los 33 días por año. También es importante señalar que, si existiera un periodo de prueba, este no puede exceder los seis meses.

El contrato temporal

También pueden ser de jornada completa o de media jornada, y son tres los subformatos más habituales:

  • De obra o servicio: su máxima duración será de 3 años, que podrás ampliar a 12 meses más. Si se extingue el contrato, deberás aportar una indemnización de 12 días de sueldo por año trabajado.
  • Eventual por circunstancias de la producción: puedes recurrir a él cuando necesitas hacer frente a exigencias del mercado o a un exceso de tareas o de pedidos. No podrá durar más de 6 meses.
  • De interinidad: es útil cuando necesitas sustituir a una persona que se encuentra en excedencia o incluso cuando se quiere cubrir un puesto durante el periodo que dure un proceso de selección. En este último supuesto, no podrá durar más de tres meses. Para el anterior, no existen límites.

El contrato para la formación y el aprendizaje

Puedes optar por esta tipología si tu objetivo es formar a una persona que tenga entre 16 y 25 años de edad. Lo más habitual es que se alterne esta actividad con la formativa y, precisamente por esta razón, su carga no podrá ser superior al 85% del tiempo, para dejar margen al aprendizaje.

Podrás extenderlo hasta los 3 años y podría durar, como mínimo, 1.

El contrato en prácticas

Las personas formadas en la universidad o que cuenten con un título de formación profesional pueden acogerse a este tipo de contrato. La finalidad del mismo es habilitar a esta persona para el correcto ejercicio de su profesión.

Solo puedes acudir a este tipo de contrato mientras no hayan transcurrido más de 5 años desde la finalización de los estudios de la persona que quieres contratar.

Como mucho, durará 2 años y el sueldo del profesional no podrá ser inferior al 60% de lo que establezca el correspondiente convenio colectivo.

Conclusión

El ambiente laboral de tu compañía y su productividad pueden verse condicionados por los tipos de contratos de trabajo que existan en la empresa.

En España, existen 4 grandes tipos de modalidades de contrato laboral: indefinido, temporal, para la formación y el aprendizaje y en prácticas. Te recomendamos revisarlos al detalle y seleccionar el más conveniente para cada casuística y necesidad particular.

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