Nacimos para adaptarnos a los nuevos retos que la evolución nos puso por delante. ¿Cómo habríamos llegado hasta aquí si no? Hoy hablamos insistentemente sobre entornos VUCA como si esto fuera una novedad inesperada. Sea como sea, debemos aceptar que aquellos que saben sobre empresas consideran que ahora mismo nos encontramos inmersos en un entorno VUCA, que responde a las siglas en inglés de Volatily (V), Uncertainty (U), Complexity (C) y Ambiguity (A). Esto es, un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo.

Sin embargo, este concepto fue acuñado por primera vez a principios de los 90 por la United States Army War College (US Army War College). Querían, con ello, definir el estado del mundo después de la Guerra Fría. Luego llegaron años que no augurábamos peores, pero que fueron dramáticos. Estamos pensando en la crisis financiera que asoló el mundo en 2008 y que en España tuvo la crisis inmobiliaria como protagonista.

Hoy ha tenido que llegar una pandemia para cerciorarnos de que el mundo sigue viviendo momentos complejos. Pero, ¿alguien podría decirnos cuándo no ha sido así? Entrenarnos para las dificultades forma parte de la vida. Y es cierto que algunas personas – también equipos y empresas, claro – están más preparados que otros para enfrentarse a un entorno VUCA en el que las cosas se tornen más volátiles, inciertas, complejas y ambiguas. ¿Se puede entrenar a un equipo para ser mejores ante la incertidumbre? Nosotros creemos que sí y te daremos algunas claves.

entorno VUCA

1. Tomar conciencia del aprendizaje

¿Estamos aprendiendo? Lo cierto es que no aprender es muy complicado. Todos los días estamos en contacto con personas que nos aportan nuevos conocimientos. Descubrimos datos que no conocíamos, leemos estudios y participamos en eventos que, en definitiva, contribuyen a ir llenando nuestra mochila de aprendizajes. Pero, ¿somos verdaderamente conscientes de ello? Desarrollar nuestra capacidad para aprender en horizontal (obtener nuevos conocimientos) y en vertical (ser capaces de mejorar nuestro poder de pensar) es lo que nos hará más válidos para no doblegarnos en un entorno VUCA como el que estamos viviendo ahora.

2. Fomentar el valor de la honestidad

Honestidad e integridad deberían ser dos conceptos que estén presentes en todas las facetas de nuestra vida. En entornos empresariales también son clave. La confianza es fundamental, tanto entre los miembros del equipo, como entre nosotros y los clientes. Si sabemos que la empresa que está al otro lado y que nuestro equipo está formado por personas íntegras, no importa qué clase de fenómeno catastrófico se haya producido. Tendremos claro que no habrá manera de evitarlo: puede ser una pandemia, un huracán, un volcán, pero también sabremos que estaremos trabajando todos a una para salir del problema. Así ha sido para muchas de las empresas que se han enfrentado a la crisis por la COVID-19 y así puede ser, si queréis, en el futuro.

3. Desarrollar la empatía al máximo nivel

No seremos capaces de ser fuertes en equipo si antes no hemos conseguido conectar emocionalmente con las personas que tenemos al lado, trabajado codo con codo. Tampoco con nuestros clientes, que están al otro lado esperando soluciones y propuestas que resuelvan sus problemas.

Entrenar la capacidad de ponerse en los zapatos del otro exige de nosotros un esfuerzo importante, que pasa por abandonar antiguas creencias y clichés obsoletos, pero también por participar en iniciativas que luchan para resolver problemas graves, presentes y habituales en estratos muy determinados de nuestra sociedad.

4. Consolidar el trabajo en equipo

Durante la pandemia tuvimos que aprender a trabajar en equipo y a distancia. Y lo hicimos. Consolidar nuestra capacidad para cooperar con los demás pasa (además de contar con herramientas digitales y tecnológicas que lo hagan posible) por ser capaces de poner el foco en los proyectos y en mejorar la comunicación con las personas que forman parte del mismo.

A todo esto, debemos entrenar personalmente habilidades como la flexibilidad, la capacidad de escucha y la tolerancia. No hay otro modo de hacerlo.

5. Aprender y corregir al mismo tiempo

Se dice habitualmente que del fracaso se aprende, pero no siempre es así. Hay personas y empresas que fracasan y siguen hundidas en las malas prácticas durante años. Y así es imposible remontar.

En un entorno VUCA, en el que seguro que cometemos errores, es fundamental poner en marcha la maquinaria para analizar los errores, si se producen, y a partir de ahí replantear procesos y hacer cambios que nos permitan mejorar en el corto y el medio plazo.

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