Casi un millón y medio de personas en edad laboral tienen certificado de discapacidad, lo que representa cerca de un 4,75% de la población comprendida en esas edades. A través de la legislación se han desarrollado varias medidas con el objetivo de favorecer la contratación de personas con diversidad funcional: la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad y su Inclusión Social (LGD) y anteriormente la Ley de Integración Social de Minusválidos (LISMI), que indica que las empresas con más de 50 trabajadores fijos deben reservar un mínimo del 2% de su plantilla a personas con discapacidad; bonificaciones y reducciones en las cuotas de la Seguridad Social para el alta de trabajadores con discapacidad; subvenciones directas por contrato indefinido… No obstante, más allá de los beneficios fiscales, son también muchas las ventajas de las que se favorecerá tu empresa desde el punto de vista humano si contratas a personal con discapacidad:
  • Mejora la productividad: Tras más de 10 años de experiencia en la integración laboral de personas con diversidad funcional, hemos podido comprobar que si centramos el foco en las personas y sus capacidades, conseguimos colaboradores profesionales, competitivos y con ganas de demostrar que pueden hacer su trabajo igual o mejor que cualquier otro trabajador sin discapacidad. Además, estas personas normalmente tienen un plus de motivación y de esfuerzo, ya que tienen que enfrentarse a una dificultad añadida a la hora de encontrar trabajo debido a las múltiples barreras y prejuicios que existen en torno a la diversidad funcional. Tienen verdaderas ganas de demostrar que son realmente capaces, cosa que al final acaban transmitiendo al resto de la organización, mejorando incluso la productividad colectiva.
  • Clima laboral: Las empresas que optan por la inclusión de personas con discapacidad en su plantilla, afirman en su mayoría, que los beneficios sociales sobrepasan los monetarios, pues estos trabajadores tienen menor índice de absentismo laboral, no llegan tarde, son responsables, se implican en sus funciones y mejoran el clima laboral en la empresa.
  • Responsabilidad social: Además de cumplir con la ley, trabajar por la inclusión social y laboral de un colectivo vulnerable, como son las personas con diversidad funcional, es también una acción de responsabilidad social para la organización. Una iniciativa que mejorará la imagen de la empresa para las personas que ya forman parte de la misma, como para el resto de públicos externos a la organización (“employer branding”).

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