En un proceso de selección, son muchos los aspectos a tener en cuenta por parte de los reclutadores. Antes de empezar, es clave hacerse una idea de cómo ha de ser el candidato ideal y qué requisitos ha de cumplir. Obviamente, ha de ser una persona responsable y capaz de realizar el trabajo satisfactoriamente, pero hay valores relacionados con la convivencia que como reclutadores debemos tener en cuenta.

Un claro ejemplo es el trabajo solidario o la solidaridad en el entorno laboral. Esa capacidad de ser generoso y comprometido con el resto de compañeros que hará que nuestros empleados crezcan como profesionales, pero sobre todo como personas. Es cierto que ayudar a alguien es una decisión que uno toma, pero en el momento en que uno es solidario, su cerebro recibe una sensación de recompensa, generando bienestar y aumentando así su autoestima.

Tener empatía y saber ponerse en el lugar de los demás es una cualidad importante y necesaria a la hora de trabajar en equipo, pero también hay que saber decir “no” y establecer unos límites. Una cosa es ser solidario, y otra es dejar que se aprovechen de uno. Por eso, hay que saber expresarse claramente, sin dejar lugar a la duda, y también saber cuándo ofrecer ayuda, no vaya a ser que uno salga perdiendo al final.

 

¿Por qué es importante el trabajo solidario?

 

¿Qué es el trabajo solidario?

El trabajo solidario es ese que se realiza junto con otras personas, en este caso los miembros del equipo o incluso de otros departamentos de la empresa, con un mismo objetivo común. Puede ser un proyecto, si lo miramos al detalle, o también puede ser el bien general de la empresa, si tratamos de generalizar. Lo que está claro es que cuando se realiza un trabajo solidario, todas las personas se unen, cooperan y se ayudan mutuamente, salvando las dificultades individuales y colectivas, huyendo de egoísmos y protagonismos, asumiendo los errores en conjunto y también celebrando los éxitos en comunidad.

 

¿Cuál es la importancia del trabajo colectivo y solidario en las comunidades?

Históricamente lo de trabajar en equipo con un mismo objetivo nos ha dado, cuanto menos, pereza. ¿Por qué? Bueno, no siempre es fácil trabajar en equipo y uno no tiene porqué saber cómo se hace o gestiona. Esto hace que, no pocas veces, algunos miembros del equipo se apoyen en otros que suelen cargar con todo el trabajo. Al producirse esta situación de desigualdad en las cargas de trabajo, uno puede sentir que se aprovechan de su buena fe y terminar por aborrecer aquello de trabajar en equipo.

Así pues, el trabajo colectivo exige un buen liderazgo, que se encargue de supervisar, asignar roles y redistribuir cargas. Hacerlo es fundamental, porque el trabajo colectivo ofrece muchas ventajas, tanto para los miembros de los equipos como para las empresas, en lo global. Gracias al trabajo colaborativo se puede incrementar la eficacia y productividad de las personas a la hora de realizar tareas, porque cada uno puede hacer una cosa distinta y en conjunto avanzar a buen ritmo.

La diversidad a la hora de enfocar el trabajo colectivo también es clave, porque gracias a contar con personas distintas, se ofrecen nuevos puntos de vista y soluciones más creativas a los problemas. El ambiente laboral mejora con creces y es muy posible que a través del trabajo colectivo consigamos ver reforzada la motivación de los empleados y el sentido de pertenencia.

 

trabajo solidario

 

¿Cómo podemos mejorar el trabajo colectivo y solidario?

Integrar el trabajo colectivo y solidario entre tus empleados/as es una tarea compleja, pero merece la pena intentarlo, porque toda la empresa y las personas que la conforman verá repercutidas en ellas sus ventajas. Hay formas de hacerlo para que puedas comenzar hoy mismo y son las siguientes:

 

Asegurar y reforzar la comunicación entre los/as empleados/as

Cuando hay comunicación entre tus empleados/as no dejas lugar a los malentendidos y garantizas la motivación y los buenos resultados. Por ello, reúnete con ellos/as y aprende sobre cómo trabajan; solo así sabrás cómo puedes apoyarlos y descubrir si necesitan algo. A la vez, podrás estrechar lazos con ellos/as y saber ponerse en su piel cuando les suceda algo.

 

Hacer ver que cooperar es bueno

Cuando se trabaja en equipo, el resultado siempre es mejor, pero nadie ha dicho que fuera fácil. Cuando todos/as están de acuerdo, no pasa nada. El problema viene cuando las ideas no coinciden. Por ello, es necesario la cooperación y el respeto entre ellos/as. ¿Qué puedes hacer? Procura que se fijen reglas de juego justas para todos/as y que las dudas y opiniones sean compartidas. Con todo sobre la mesa, la solución llegará antes y sin conflictos.

 

Crear un sentimiento de pertenencia

No hay nada mejor que sentir que formas parte de un equipo. Cuando todos/as están bajo una misma identidad y comparten los mismos intereses y objetivos, las ganas por que las cosas salgan bien se multiplican. Para crear este sentimiento, puedes recurrir a actividades de team building para  fortalecer las relaciones entre tu gente. Otra manera es recurrir a pequeñas celebraciones en el mismo trabajo como, por ejemplo, celebrar los cumpleaños, pequeños desayunos de equipo, festejar los logros alcanzados, etc.

 

Ser solidario es una de las mejores cualidades que le puedes pedir a tus empleados/as. Hazles ver que, cuando estén ayudando a alguien, también se estarán ayudando a ellos mismos. Y que cuando ellos estén en una situación en la que necesiten ayuda, agradecerán que les echen una mano. ¡Al final todos/as salen ganando!

 

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