¿Somos conscientes de cómo nos comunicamos? ¿Nos planteamos qué actitud estimula esa comunicación? Si te preguntas estas cuestiones, tomarás conciencia de la importancia y el impacto que puede tener nuestra comunicación en todo lo que nos rodea. Es una herramienta que cada día nos demuestra de forma más clara y evidente la relevancia y el potencial que tiene tanto en nuestra vida profesional como personal.

En nuestro día a día, podemos comprobar que cuando se invierte tiempo en la comunicación es más probable mejorar también los resultados e impacto de nuestras acciones: tener profesionales más motivados, mejor ambiente de trabajo, mayor calidad en nuestras tareas, e incluso, facilitar una disminución de los niveles de estrés percibidos.

Son múltiples los casos reales en los que la falta de comunicación genera malos entendidos, pérdidas de tiempo, conflictos personales o frustración entre quienes la padecen. Una inadecuada comunicación está también entre las principales causas de una escasa motivación, equipos desorientados o una baja productividad.

Más allá de los conocimientos técnicos y de las especializaciones, cada vez con mayor fuerza, el desarrollo de habilidades está convirtiéndose en una de las áreas con más protagonismo dentro de las solicitudes que las empresas nos realizan en cuanto a formación.

¿Algún ejemplo?

  • Liderazgo y trabajo en equipo. En qué utilizar mejor tus recursos y dónde pueden estar nuevas oportunidades.
  • Comunicación eficaz. Tipos y técnicas de comunicación que ayudan en las relaciones laborales.
  • Resiliencia y motivación. Saber afrontar las situaciones que ocurren en nuestro día a día y seguir motivados.
  • Inteligencia emocional. Apreciar y expresar de manera justa las emociones propias y de los demás.
  • Habilidades comerciales. Aprender a comunicar el producto o servicio a tus clientes.
  • Gestión del tiempo y del estrés. Gestionar el tiempo de manera eficaz y productiva.

El trabajo de todas ellas, en menor o mayor medida, trata sobre la comunicación eficaz en las organizaciones y la motivación como claves para la mejora del rendimiento. Y quizás te preguntes ¿cuál es el secreto para una buena comunicación?

Aunque no existe una única receta mágica para todo el mundo, sí que nuestra experiencia en formación nos ha hecho determinar que existen ingredientes “estrella”: confianza (en uno mismo y en los demás), asertividad, coherencia y respeto.

Gozar de buenas capacidades comunicativas no es algo que ocurra de un día para otro pero aun así, saber comunicar es algo que se puede aprender, desarrollar y perfeccionar. Únicamente se necesita el tiempo y los recursos adecuados, bueno y ¡lo más importante!, la voluntad para querer mejorar una de las habilidades más poderosas que existen.

Elisabet Trilla es Formadora y Consultora de Formación en IMAN Formación y Outplacement

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