Con la cercanía de 2018, muchos jefes comenzarán a recibir peticiones de aumentos de sueldo por parte de sus empleados. En ocasiones, dichas peticiones pueden estar justificadas, bien sea por la trayectoria del empleado o por la buena situación económica de la empresa; en otras, es posible que si lideras un equipo te veas en la situación de tener que denegar un aumento de sueldo.

Si tienes empleados a tu cargo, deberás afrontar infinidad de situaciones complicadas durante tu carrera, y son muchas de ellas las que te posicionarán (si las resuelves de forma satisfactoria), como un líder bien valorado, a la vez que conseguirás mantener el buen ambiente laboral y el desempeño de tus trabajadores, haciendo que éstos se sientan a gusto.

¿Cómo negar un aumento de sueldo a un subordinado?  He aquí dos consejos clave:

  • Sé honesto/a y evita el “no” sin explicaciones

Son muchas las razones que puedes tener para negar un aumento de sueldo: el desempeño del propio trabajador, las circunstancias económicas de la empresa… Sin embargo, un buen líder debe ser capaz de argumentar dicha negativa. Si el “no” viene motivado por una mala circunstancia de la empresa, aprovecha para comentarle a tu interlocutor lo valioso que resulta para la organización y cuánto se valora su trabajo, haciéndole saber que tomas nota de su petición y que la retomarás en un futuro, tan pronto como cambien las circunstancias que no permiten dicho aumento.

Si debes negar el aumento debido a circunstancias relacionadas con el desempeño del propio trabajador, aprovecha vuestro encuentro para averiguar las posibles causas de su bajo rendimiento y/o para indicarle cómo podría mejorar. Emplázalo a hablar de nuevo tras un determinado periodo de tiempo para poder valorar de nuevo su propuesta.

  • Procura mantener la motivación

Las circunstancias de las empresas y organizaciones no siempre son perfectas, y los buenos líderes deben saber cómo mantener motivado al equipo incluso en épocas donde las posibilidades de promoción o de aumento de sueldo son escasas o nulas.

“Lo veo complicado”, “Es lo que hay” o “Así funcionan las cosas aquí” … Son frases que no resultan muy motivadoras para un empleado, pues le indican que su situación va a seguir igual durante mucho tiempo. Cuando un aumento de salario no es posible, entra en juego el llamado “salario emocional”, o lo que es lo mismo, los beneficios no económicos que la empresa puede ofrecer al trabajador. Un buen clima laboral, posibilidad de conciliar, implicación en la toma de decisiones de la organización, flexibilidad horaria, actividades en equipo… Son solo algunas de las iniciativas que pueden ofrecer a los empleados una mayor calidad de vida laboral y, por ende, una mayor felicidad.

Maria Rúbies es coach, empresaria y directora de CV-Coach, el servicio líder en España en redacción de currículum vitae y cartas de presentación, optimización de perfiles 2.0 y servicios de coaching profesional.
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